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COMENTARIOS Y TESTIMONIOS

Infancia Misionera 2008

 

En todas las diócesis del territorio español se celebra este cuarto domingo de enero, día 27, la Jornada de la Infancia Misionera, que depende de las Obras Misionales Pontificias (OMP). El lema propuesto por el Secretariado de Infancia Misionera es “Manos a la obra”, porque con las manos se puede construir el Reino de paz y amor que Dios quiere para todos. En el cartel de la Jornada de Infancia Misionera se dibujan niños y niñas de varias razas, culturas y religiones, afanados en construir con sus propias manos ese mundo mejor para todos. El sol sonríe ante esta unión en la obra conjunta, y los mismos niños y niñas, que se arriesgan en esa construcción frágil, sonríen todos contentos y felices porque se va dando consistencia.

Para la misa de este domingo, las OMP, en la revista “Illuminare”, que se entrega a sacerdotes, religiosas, catequistas, profesores de religión y demás agentes de pastoral, marca un guión litúrgico con moniciones, oración de los fieles y otras sugerencias, especialmente para la homilía y para los cantos, teniendo como tema central el de las manos. En años anteriores, se ha centrado la atención en los ojos, el corazón, los pies, como partes de la persona que son especialmente misioneras. Este año son las manos, que nos pueden sugerir infinidad de funciones, acciones y mucho más.

Pero la Jornada de la Infancia Misionera se fundó especialmente pensando en que “los niños ayuden a los niños”, que es el carisma fundacional de esta Obra Pontifica, iniciada por el obispo Forbin-Janson en 1843 ante las necesidades de los niños de China. Reunió a niños de su diócesis y estableció con ellos un diálogo:

"¿Quieren salvar a los niños de China?"

"¿Cómo?"

"Si me prometen un avemaría al día y una moneda al mes, yo con ustedes salvaré a todos los niños".

Podemos pensar que era un ingenuo, pero no porque su idea fuera infantil, pues es lógico que si se dirige a niños piense como ellos, sino que la ingenuidad es pensar que los mayores iban a dejar que los niños siguieran con estas buenas intenciones y no ponerles pegas de que eso no sirve o eso es de tontos o de gente que se cree todo. Porque si dejamos de creer en lo bueno, dejamos de creer en el ser humano, que es lo mejor que ha hecho Dios, para convertirse en lo peor. Pero si seguimos creyendo que las pequeñas aportaciones sirven de algo, entonces podemos utilizar las manos para rezar, para dar la paz, para acariciar, para escribir y pintar, para dar una moneda, para curar y bendecir, y, en definitiva, para construir el mundo mejor que todos queremos. Feliz Jornada de la Infancia Misionera.

Nacho Piñar, delegado diocesano de Misiones de Huesca.

 

27.01.2008

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