Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

Teresa López Aznárez, misionera laica en Etiopía

 

 

Hace más de 10 años que Teresa López Aznárez, laica y periodista de profesión, decidió partir de Huesca hacia Etiopía como voluntaria en un centro juvenil salesiano en Addis Abeba. Esa experiencia, que pretendía ser un viaje temporal, la atrapó y a día de hoy continúa ayudando en ese país, en el que hace unos años se convirtió en mamá adoptando una niña etíope. Teresa nos acerca su realidad diaria.

"Cuando uno trabaja con niños que sufren, aprende también a rezar y a confiar. A no perder la esperanza. A creer siempre que lo mejor está por venir. Y con esa fe inquebrantable que los pequeños me han enseñado, me permito hoy ofreceros un pequeño credo circunstancial, que quiere ser oración laica y reflexión personal sobre todas las lecciones aprendidas en estos años, a base de risas, de lágrimas, de fracasos y de éxitos.

Creo que todos los niños tienen derecho a ser una alegría cuando nacen. Creo que hay muchos que no lo son. Creo que el instinto maternal no es biológico. Creo que debería serlo, pero que no lo es. Creo que se adquiere cultural o socialmente, y creo que hay mujeres tan heridas que no lo adquieren jamás.

Creo que hay niños a los que nadie quiere. Creo que hay niños que están demasiado rotos. Creo con todo mi corazón que podemos y debemos ayudarlos.

Creo que abrazar un niño, dar un beso o poner una tirita son trabajos igual de importantes que gobernar un país o gestionar las órbitas de los planetas del Sistema Solar. Creo, además, que puede ser un trabajo igual de difícil.

Creo que el mundo está bastante desajustado. Creo que es culpa de todos.

Creo que el miedo, el hambre y el dolor que millones de niños padecen en todo el mundo son, también, culpa de todos. Creo que paliarlos y aliviarlos es responsabilidad de todos. Creo que los niños que huyen, los que mueren en el mar, los que ya se han olvidado de que tienen hambre y los que tienen tanto miedo que no pueden ni llorar son también nuestros hijos. Podrían ser nuestros hijos, y podríamos ser nosotros sus padres impotentes. Creo que esta idea, por sí sola, debería bastar para mover montañas.

Creo que muchas veces nuestros esfuerzos pueden parecer baldíos. Creo que a veces nos equivocamos en nuestro modo de asistir, de ayudar, de cooperar. También creo en el bien como algo absoluto que permanece más allá de resultados o indicadores.

Creo que hay algunos tipos de amor que pueden cambiarlo todo y a todos.

Creo que la pobreza no te hace mejor persona. Creo que el mito de “pobre bueno/rico malvado” es mayormente eso, un mito. Creo que la pobreza extrema te despoja de tu dignidad como persona y te convierte en algo muy parecido a una bestia, movida únicamente por instinto. Creo que el hambre y la humillación, sobre todo sufridos en la infancia, son dos cosas que nunca se olvidan y que condicionan parte de tu comportamiento durante el resto de tu vida.

Creo que siempre se puede encontrar esperanza, pero a veces hay que saber buscarla. Creo que es responsabilidad de todos el luchar para que cada niño y niña puedan encontrar esperanza y futuro.

Creo que la única cosa más bonita que la risa de un niño son los pies de un bebé”

 

Teresa López Aznárez, misionera laica en Etiopía

 

Huesca, 17 de octubre de 2016

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