Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

La Catedral de Huesca acogerá este domingo, 7 de febrero, la ordenación sacerdotal de Rafael Nieto Maldonado

 

 

El diácono Rafael Nieto Maldonado será ordenado presbítero por el Obispo de Huesca, Mons. Julián Ruiz Martorell, este domingo 7 de febrero, en la Catedral de Huesca, a las 6 de la tarde.

Nació el 22 de agosto de 1986, en Batatuy (Venezuela), y es el menor de siete hermanos. Cursó sus estudios de educación básica en el Colegio “Luis Agustín Daló”. Posteriormente, se licenció en magisterio y durante dos años, se dedicó a la docencia. Una experiencia que le ayudó a formarse como persona, a conocer la vida laboral y a sentirse parte de este gremio tan influyente en la sociedad.

 

¿Cómo has vivido tu etapa del diaconado?
Ha sido esta etapa muy interesante porque me ha abierto realidades que no conocía hasta el momento. Me han hecho sentir que formo parte de los ministros que sirven a esta Iglesia. El Obispo me ha nombrado diácono en etapa pastoral de Tierz, Albero Alto, Quicena, Bellestar y Novales, en los que he podido celebrar la vida por medio de los bautizos, acompañar en el amor a alguna pareja, que quería afianzar su relación por medio del matrimonio, y consolar también en los momentos difíciles cuando hay que despedir a un ser querido y darle es último Adiós.

No me he sentido solo porque he recibido mucha ayuda de D. José María Alonso, párroco de estos pueblos que mencioné. Su testimonio y su paciencia para conmigo me ha servido de mucha ayuda en estos momentos en que soy un sencillo principiante. Sigo en relación con el seminario y con sus formadores y eso me hace sentir acompañado en este proceso.

 

¿Qué significa para ti este paso?
Es un cúmulo de sensaciones, la alegría de poder servir con mayores herramientas al pueblo que Dios me confía. También el miedo de no estar a la altura de su llamado. Este paso es muy importante y muchas personas se sienten alegres conmigo, porque ellos forman parte y me han ayudado; es como si este paso fuera algo mío pero compartido con muchos que, de un modo discreto, han contribuido a que esto se diera, eso es para mí también un motivo de alegría, una alegría que crece cuando veo a mi familia también celebrar este momento. A ellos les debo sobremanera.

 

¿Cómo afrontas esta nueva etapa sacerdotal?
Con mucha ilusión y alegría sabiendo que esta etapa de mi vida no es un llegar a la meta, sino que es un empezar el camino para el cual, mal o bien, me he preparado. Me vendrán mayores responsabilidades y ante esto lo único que me queda es confiar en que Dios me ayudará, para ser su siervo. Hay un pasaje del Evangelio que siempre me llama la atención, es del capítulo 17, versículo 10 de Lucas, que habla de los criados que cumplen lo que se les manda sin que por ello reciban elogios, dice: “(…) somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. En mis momentos de oración le digo a Jesucristo ¡Señor! Hazme siervo, porque inútil ya soy.

 

Huesca, 1 de febrero de 2016

 

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