Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

Los ganadores del concurso de redacción: "¿Qué es un sacerdote para mí?"

 

 

El pasado domingo, 26 de abril, Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, el Seminario de Huesca dio a conocer el nombre de los ganadores del concurso de redacción “¿Qué es un sacerdote para mí?”, que se convocó en marzo, con motivo del Día del Seminario. En el concurso existían dos categorías, una para niños de Primaria y otra para chavales de Secundaria. Los galardonados, que recibieron como premio el juego “La alegría de la fe”, son Miguel Alastrué, en la categoría de Primaria y Carlota Gregorio, en la de Secundaria.

El sacerdote, por Miguel Alastrué

El primer recuerdo que tengo del sacerdote es en la Iglesia. Desde pequeño, todos los domingos voy a misa con mi padre, mi madre y mi hermano. Nos explica el Evangelio y nos hace alguna pregunta. Al final de la misa nos da recortes. Me llama mucho la atención en la celebración de los bautizos, y también cómo según la fiesta, se viste con un traje u otro. Se encarga de que todo en la Iglesia esté bien cuidado. Hace poco, se ocupó de arreglar la casa de la Virgen. Hoy es el día de San José, el patrón del Seminario que es la escuela donde aprenden los que quieren ser sacerdotes. Mi madre me dice que ahora está medio vacío, y que vamos a rezar para que se llene de jóvenes con vocación. Sería muy triste que en mi pueblo faltara el sacerdote.

¡Ojalá nunca falten y tengan en el Papa Francisco el mejor ejemplo de cómo tiene que ser un buen discípulo de Jesús!

 

¿Qué es un sacerdote para mí?, por Carlota Gregorio

Para mí un sacerdote debe ser una persona responsable, bondadosa y llena de luz, así como un reflejo de Dios.  Una persona con compromiso, con amor, con mucho corazón.  Un sacerdote es el megáfono por el cual Dios nos da su Palabra.

La misión de dicha persona, como ya he dicho, es evangelizar, enseñarle a Dios al resto del mundo.  Para mí, una de las tareas más bonitas es convertir a las personas para que puedan hacer su camino de la mano del Padre.

También tiene otras muchas tareas como bautizar a los más pequeños, dar la Comunión, celebrar la Eucaristía y unir en matrimonio a muchas parejas.  Estos son solo unas pocas labores de las muchas que tienen los curas. 

Para mí son muy necesarios ya que son una parte muy importante de la Iglesia, y como parte del pueblo de Dios, todos y cada uno de los hermanos son necesarios.

Son necesarios para el mundo, para la iglesia y para los creyentes.  Sin ellos no podríamos recibir los sacramentos, ni confesarnos, ni tener una fuerte referencia de Dios en la tierra, así como Jesús lo fue.

Como experiencia positiva, he tenido muchas, ya que mi campamento de verano gira en torno a Jesús.  Siempre hay muchos sacerdotes cerca, todos pendientes de nuestro bienestar, todos con una luz propia, la cual cuando empieza el campamento nos preguntamos: ¿De dónde viene?  Y cuando acaba, todos sabemos que esa luz la ha puesto Dios en sus corazones.

Para mí un sacerdote es la palabra y la luz que a todos nos contagia.

 

Huesca, 27 de abril de 2015

 

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