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Artículos y entrevistas

Descanse en paz, el Cardenal Javierre

 

 

Un hombre sencillo, cercano y profundamente religioso

 

El cardenal Antonio María Javierre Ortás falleció el 1 de febrero en Roma. Nació en Siétamo (Huesca) el 21 de febrero de 1921. Ingresó en la congregación salesiana en 1940. Ordenado sacerdote, el 24 de abril de 1949 y consagrado Obispo el 29 de junio de 1976, en la Catedral de Huesca. Fue creado cardenal en el consistorio del 28 de junio de 1988. Los que lo conocieron nos cuentan algunas pinceladas de su personalidad:

 

 

D. LEONARDO RAMÓN. Sacerdote:

 

Yo conocí a Antonio en la infancia, cuando teníamos unos 12 o 14 años en los Salesianos. Ya por entonces entre los amigos y la pandilla que nos movíamos decíamos que era un ‘fuera de serie’ y realmente así ha sido durante toda su vida. Era extraordinario por su bondad e inteligencia, un personaje de mucha categoría en la Iglesia.

 

Era un hombre muy enamorado de la Virgen. En la promoción de novicios salesianos del año 1940 decidieron añadir el nombre de María a su nombre de pila bautismal. Por eso él se llama Antonio María Javierre, mi hermano se llama Manuel María Ramón… Son detalles de la vida que recordamos con mucho cariño.

 

 

H. PILAR POLO, Salesiana:

 

Cuando estuve estudiando en Roma él era el decano de la universidad de la Universidad Pontificia Salesiana. Venía mucho por la casa en la que yo vivía. A él todavía no lo habían nombrado Obispo. Como los dos éramos de Huesca y salesianos, hablábamos de nuestra Huesqueta. De esas conversaciones puedo decir que era un hombre muy sencillo, muy cercano y era profundamente religioso y salesiano, además de poseer una gran capacidad intelectual. La Iglesia ha perdido a una persona que, dentro de su inteligencia y categoría, tenía una gran cercanía y sencillez.

 

Siempre se preocupó por Huesca y nunca perdió el sentido de sus raíces. Aunque fue cardenal y vivía en una casa de la curia romana, era un hombre que se sentía oscense y salesiano. Era un hombre serio pero a la vez era jocoso y gracioso. Sabía ponerse en la situación de todos sus públicos y, por lo tanto, también sabía acercarse al corazón de los jóvenes.

 

 

Mons. JESÚS SANZ, Obispo de Huesca:

 

Le conocí cuando hace dos años realicé la visita al Santo Padre con los demás obispos aragoneses. Yo sabía el cardenal Javierre vivía jubilado en Roma y le llamé por teléfono a su domicilio particular y, en una tarde, nos acercamos a saludarle. Al abrir la puerta, de su piso, muy cerca del Vaticano, nos acogió con ternura. Me llamó mucho la atención que, después de tantos años fuera de Siétamo y de la diócesis de Huesca, llevaba en el corazón los nombres y los lugares en los que había pasado la primera parte de su vida. Tenía un afecto lleno de gratitud a esa historia, que también tenía una geografía. Reconocí en el cardenal Javierre a ese oscense que seguía ejerciendo como tal.

 

Porque fue un buen hijo, el supo ser un buen padre. Porque fue un buen discípulo, pudo ejercer después como buen maestro en la fe y en el saber.

 

11.02.2007

 

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